domingo, 14 de junio de 2015

Poemas

88.Pues mi esperanza tanto se empereza
Pues mi esperanza tanto se empereza
y el curso es de la vida así encogido,
a tiempo conocerlo habría querido,
para huir de la ocasión con más presteza;

y huyo, aun renqueando con torpeza
de allá donde el deseo me ha rendido;
ya libre de él, mas con la marca herido
que Amor hizo en mi rostro y mi cabeza.

Así os digo, si andáis aun de esta suerte:
«Volved los pasos, pues Amor abrasa,
y no esperéis a arderos sin medida;

que, aunque yo viva, uno entre mil no pasa.
¡Mirad cuánto era mi enemiga fuerte,
y en medio de su pecho la vi herida!».




Pues mi esperanza tanto se apalanca
y el curso es de la vida así apurado,
a tiempo saber de él habría soñado,
para evitar el momento con retranca;

y me voy, cojeando con listeza
de allí donde el dolor me ha vencido;
ya libre de él, mas con la señal herido
que la caída hizo en mi cabeza.

Así os cuento, si camináis de esta suerte:
<<Mirad bien donde pisáis, vaya guasa,
y no esperéis a caeros sin medida;

que, aunque yo no siga, otro por aquí no pasa.
¡Mirad que el golpe fue fuerte,
y encima la gente se reía!>>

93.<<Escribe>>, Amor mil veces me decía
«Escribe», Amor mil veces me decía,
«escribe cuanto viste en letras de oro,
cómo a quien me sigue descoloro
y sano o muerte doy por gracia mía.

»Un tiempo hubo que tu alma consumía,
fábula infame al amoroso coro;
y, aun cuando se empleó en otro decoro,
caza le di después mientras huía.

»Y si esos, que habité, sus ojos suaves,
donde mi alcázar tuve en la disputa
que fue del fin de tu altivez comienzo,

»me dan el arco con que todo venzo,
no verás tu mejilla siempre enjuta;
que me nutro del llanto, y tú lo sabes.»

<<Calla>>,Pesado mil veces me decía,
<<calla cuanto oíste en aquel foro,
porque aquel que me sigue yo adoro
y al vocero a golpes callaría.

>>Un tiempo hubo que tu boca cerraría,
infame requiebro al decoro;
y, aun cuando lo intentó en otro foro,
largando lo pillé mientras bebía.

>>Y si ese, que tuve, tu silencio,
ahora ya no tengo en la disputa,
calla al fin tu voz en el comienzo,

>>o cojo el puño con el que venzo,
ya verás tu cuánto se disfruta
acallando al chivato con desprecio.>>

91.La mujer bella que tú amaste tanto
La mujer bella que tú amaste tanto
de nosotros de repente se ha partido,
y espero que hasta el cielo haya subido,
pues tal fue su vivir de dulce y santo.

Las llaves de tu pecho tras el llanto
recobra que ella en vida ha poseído,
y sigue el paso aquel que ella ha escogido,
sin que el mundo te dé ya más quebranto.

Que ya si la mayor carga no porta,
serále cualquier otra al alma leve
e irás como ligero peregrino.

Ve cómo hacia la muerte el paso mueve
toda cosa creada, y cuánto importa
ligero ir de equipaje en el camino.

La vida plena que disfrutaste tanto
de tu lado de pronto se te ha ido,
y espero que con ello hayas sabido,
que nada se arregla ahora con llanto.

La rabia y el enfado que con tanto
ahínco y vehemencia has proferido,
demuestra que todo este tiempo ha sido
poco listo e irresponsable, un espanto.

Ahora ya arrepentirse poco importa,
remediarlo poco o nada ya se puede
malgastaste mucho tiempo tu camino

mira al frente que el sendero es breve,
piensa siempre que la estancia es corta
y caprichoso y doloroso es el destino.

174.De sus ojos mirando el sol sereno

De sus ojos mirando el sol sereno
donde está quien los míos pinta y baña,
el alma de quien soy se desentraña
por ir donde hoy está su edén terreno.

Y hallándolo de miel y miera lleno,
ve cuanto teje el mundo obra de araña;
y así consigo y con Amor regaña
por tan ardiente espuela y duro freno.

Por estos dos extremos, no sé cuántas,
helada a veces, a veces caliente,
unas feliz y triste otras se nota.

Tan pocas las alegres, tristes tantas,
que las más de su empresa se arrepiente.
De tal raíz tal fruto al cabo brota.

De sus manos arando el suelo duro
donde surge el fruto que alimenta
y el sudor del trabajo se implementa
en la tierra que saciará el futuro.

Y llenándolo de amor pese a que en muro
parece convertirse tan noble afrenta
la lucha por conseguir lo que cuenta
compensa el desengaño tan impuro.

Por estas razones, y otras tantas,
con frío o con un sol incandescente
con ganas o sin ellas, poco importa

cada día, fiesta o no, se levanta
el labriego, corazón impenitente,
a cuidar de ese tallo que allí brota.

202.Suerte y Amor me habían concedido
Suerte y Amor me habían concedido
de seda y oro un guante recamado,
y a la cima del bien casi era alzado
pensando de quién funda había sido.

Nunca a la mente luego el día he traído,
aquel que me dio rico y pobre estado,
que no de ira y dolor me haya abrasado,
y en vergüenza amorosa consumido;

pues no retuve el guante soberano,
ni fui constante ante la hermosa gala
y fuerza de aquel ángel sobrehumano;

o no escapé poniendo a los pies ala,
por vengarme a lo menos de la mano,
por la que tanto llanto se acaudala
.

Gambas y jamón me habían prometido
de grana y oro un festín regalado,
y a la hora de pagar el muy osado
pitando y a escondida se había ido.

Ni acordarme quiero del día mencionado
ese que me dejó harto pero engañado,
con la barriga llena pero “enmarronado”,
y en trance doloroso arrebatado;

Pues no fui capaz de sorprenderme,
tan poco listo ante la afrenta
de aquel espabilado elemento;

Y dije para mí “venga de frente”,
y con presteza y sigilo sobre humano
supe al fin huir de la cuenta que apuñala.

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