domingo, 21 de febrero de 2016

El pulso de España

Resulta muy difícil resumir en unas cuantas palabras el sentir de una nación, de un pueblo, de sus políticos, de su masa social con respecto a una crisis como la que venimos teniendo en los últimos años.

Cada grupo social, o cada parte de la sociedad afrontará con distinto punto de vista esta misma situación. Pero no queda más remedio que centrarse en la parte que a cada uno de nosotros nos toca vivir. Es la parte sobre la que podemos opinar, con conocimiento de causa, ya sea por vivirlo en primera persona en nuestras familias, o por cercanía con familiares o amigos.

Resulta especialmente duro ver como decenas de personas de tu entorno cercano padecen cada vez más las consecuencias de la precariedad laboral, la incertidumbre e inseguridad de saber si el mes que viene vas a contar con el sueldo que permita que se puedan afrontar los cada vez mayores gastos de cada casa, si vas a poder mantener un nivel de vida al que nos fuimos acostumbrando en pasados tiempos mejores….

En cualquier caso, tanto a las duras que vivimos ahora, como antes en las maduras, en mi opinión el problema radica en no verse uno arropado, protegido, o liderado por unos políticos que, lejos de acercarse al pueblo se distancian aún más del mismo en una constante huida hacia adelante en la que lo único que parece importar es mantener su posición de poder y seguir manejando a su antojo, para, como diría aquel, poder seguir chupando del bote…..

Afortunadamente parece que los tiempos cambian, y que nuevas corrientes políticas, surgidas de la propia preocupación e indignación del pueblo, surgen en el panorama hasta ahora acotado a los dos partidos llamados tradicionales. Pero quién sabe, quizás el error sea ese, bautizar como tradicional en este país nuestro algo que no alcanza a duras penas los cincuenta años, y que sigue arrastrando pesadas cargas del pasado como fueros y prebendas que favorecen a unos territorios impidiendo el desarrollo de otros.

En definitiva, como dice mi padre, esto no nos lo va a arreglar nadie, y al final son ciclos que se repiten a lo largo del tiempo y de las generaciones, ciclos que tenemos que afrontar con trabajo e ilusión por conseguir un país más justo, más solidario, en definitiva un país mejor para todos los españoles, no solo para unos cuantos.

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